Los mercados son el escenario perfecto para descifrar el alma de un lugar, allí es posible observar detenidamente sus colores, estar atento a cada uno de sus ruidos, disfrutar sus aromas, conocer sus tradiciones y su gente, sencillamente estimular los sentidos como si de un arte se tratara.

Ahora bien, Barcelona no escapa a esta realidad, esta ciudad es famosa por el conjunto de mercados que ofrece a quienes la visitan. Por ejemplo, para quienes van en búsqueda de una experiencia culinaria, el Sant Antoni Market es perfecto, abre de lunes a sábado con sus diversos puestos de comidas y tapas.

También es común, durante ciertos días, observar a sus afueras ventas de monedas, libros, revistas, cómics y postales antiguas, dignas de un gran coleccionista, aunque si de esta actividad se trata, Fira de Nautumismo es otro perfecto lugar, cada domingo abre con ventas de monedas y estampillas.

La Fira Artesana es una opción más para quienes buscan actividades gastronómicas, también se conoce como el mercado de la miel, allí resaltan los productos orgánicos catalanes. El Encants Barcelona es una alternativa para quienes desean deleitar y entretener su vista con todo tipo de productos y objetos, de cualquier tema que se pueda imaginar, también es un sitio ideal para las subastas y el regateo.

Asimismo, para una experiencia aún más sensorial, destaca el Mercat de la Concepcio, con sus flores y aromas y el Mercadillo de la Plaza de Sant Josep, donde todos los sábados y domingos los artistas muestran sus talentos en sus lienzos, a través de todo tipo de técnicas pictóricas, estilos y temas.

Resulta maravilloso dejarse llevar por todos los mercados de la hermosa Barcelona, además de los más grandes y populares, siempre hay otras opciones diferentes, pero igual de interesantes y atractivas.

El mercado de la boquería el más emblemático

Pirámides de frutas ordenadas por gamas de colores, miles de olores entremezclándose, alimentos exóticos… ¿un mercado en Marrakech? No, no hace falta ir tan lejos, sino tan sólo hasta las Ramblas de Barcelona, más concretamente al Mercado de la Boquería, el más grande de Cataluña, de los más importantes de Europa y, sin lugar a dudas, uno de los que tiene más encanto.

Para cualquier persona curiosa que quiera conocer la verdadera esencia de una ciudad, los mercados son un punto de referencia, una visita obligada. Muchas veces un simple mercado cuenta más de un lugar, de su día a día, de sus habitantes, que sus monumentos o lugares más turísticos.

La Boquería, además, rebosa no sólo Historia con mayúscula (el origen del mercado se remonta nada menos que a la Edad Media cuando los campesinos de los alrededores vendían sus productos al aire libre en las inmediaciones de lo que hoy en día es el mercado), sino también cientos de pequeñas historias, las historias de sus vendedores y de sus clientes habituales.

Para acceder al  mercado puedes coger transporte público y parar en plaza Catalunya o la parada de metro de barcelona Linea Verde Parda del Liceo. consulta el mapa del metro de Barcelona si lo necesitas.

Para escoger los mejores productos merece la pena madrugar. Después de hacer una cuidadosa selección siempre podemos parar a desayunar un chocolate con churros y observar el trasiego de los clientes desde el bar Sant Josep; o ya más tarde, a la hora del almuerzo, disfrutar de unas tapas o un menú del día en los míticos bares Pinoxo o El Quim.

Si nuestro objetivo no es tan culinario como de mero visitante, difícilmente podremos resistirnos a las tentadoras bandejas de fruta cortada, preparada para comer sobre la marcha, o a los zumos de frutas exóticas ofrecidas a la entrada, a los deliciosos frutos secos o a esas montañas de dulces y chocolates de los puestos especializados. Frutas, verduras, alimentos exóticos, pescado fresco, productos ecológicos, carnes, setas… son sólo parte de este peculiar y vistoso mercado.

Perderse entre los casi trescientos puestos que conforman el Mercado de la Boquería es todo un éxtasis para los sentidos, un verdadero lujo gastronómico no sólo para el gusto, sino también para la vista y el olfato.