En nuestro último atículo sobre el tema del problema en Venezuela (leer el artículo aquí), hemos visto que no se trata de un problema venezolano solamente, sino de todo el mundo. En este artículo queremos enfocar la advertencia que debemos reconocer y aprender de esta crisis para que no se vuelva a producir en algún otro lado de la tierra. Si hechamos un vistazo en los países donde la democracia no existe, encontraremos que son países con el mismo problema de autoritarismo que hoy por hoy existe en Venezuela. Y es que, el modelo socialista aparenta ser muy bueno en la teoría propagando “igualdad para todos”, etc.. Pero la realidad es completamente diferente, ya que la obseción por el poder absoluto se hace tan grande, hasta el punto en que a dichos mandatarios y a sus seguidores se les nubla la mente y se olvidan de lo que realmente es importante, que es el bienestar del pueblo. Por no ser régimenes democráticos, el poder autoritario obtenido hace que estos mandatarios se puedan aferrar a sus cargos sin que haya la nececidad de rendir cuentas a nadie.

La democracia podrá tener sus defectos, pero esa es una de las grandes ventajas, está hecha para que los poderes se puedan controlar uno al otro. El rendir cuentas en el parlamento por un presidente, por ejemplo, es una obligación. Pero, ¿quién va a rendir cuentas “verdaderas” si se tiene el poder total? Los mecanismos de control no existen porque están “secuestrados” por el gobierno.

El peligro y el engaño del así llamado “Socialismo del siglo 21”

Los así mismo denominados pertenecer al “socialismo del siglo 21”, son una advertencia y una amenaza para la sociedad global. Lo que pasa es que esta gente no declaran abiertamente que se trata de un sistema dictatorial, sino que “decóran” el sistema dándole apariencia democrática, logrando así, que en muchos casos la comunidad internacional los vea como un régimen democrático. Así pues, los organismos internacionales se encuentran en cierta forma con los brazos atados a la hora de querer actuar y ayudar al pueblo que se pueda encontrar bajo la opreción de dichos sistemas. Si por ejemplo, se descubre que existe un fraude electoral, es muy difícil demostrarlo, porque todos los poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial se encuentran secuestrados por el gobierno.

La Advertencia que aprendemos de la crisis de Venezuela

Es importante observar como estos gobiernos han logrado ganar mucha gente para montarse en el poder. Solo basta con hechar una ojeada a la historia de dictadores y de los régimenes izquierdistas. Siempre lo logran utilizando el populismo, estudiando las nececidades y los descontentos del pueblo -que hoy por hoy son muchos- y propagando ser la solución de los mismos, y siempre enfatizando que dichos problemas han sido producidos por los anteriores gobiernos democráticos, capitalistas, imperialistas, etc.. En otras palabras, usando técnicas de lavado del cerebro, como se dice coloquialmente. Estos aprenden el vocabulario y la forma de expresarse del pueblo para que sus mensajes de lavados de cerebros puedan ser entendidos y creídos especialmente por las masas marginales en donde lógicamente existe un mayor descontento.

Con esas técnicas vemos actualmente varios movimientos políticos peligrosos en diferentes países como es el caso de España y México, entre otros. Los que hemos vivido el cambio político de Venezuela desde su comienzo, y sufrido las consequencias de ello, sabemos que todo comenzó de la misma manera, o sea, con partidos políticos que proclamaban ser “la solución” y manejando -entre otras cosas- de forma perfecta, las técnicas mencionadas arriba. Esto comienza siempre como una solución y termina siendo peor el remedio que la enfermedad. En realidad es como un cáncer que vá creciendo y creciendo, y que si no se detecta y se elimina en su comienzo, después sólo un milagro de Dios puede sanarlo.